Este miércoles, 3 de septiembre, la Junta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) eligió nuevamente a Fernando Cerón como presidente nacional de la institución. El dirigente obtuvo 15 votos a favor y 11 en contra, en un ambiente de tensión, marcado por los reclamos sobre la falta de recursos y los debates en torno a la autonomía de la entidad.
Previo a la instalación de la Junta, este miércoles, la ministra de Cultura y Patrimonio, Romina Muñoz Prócel, junto a varios directores provinciales, se retiró de la sala por algunos minutos.
Posteriormente, tanto la funcionaria como los representantes de núcleos provinciales de Esmeraldas y Pichincha regresaron a la sesión para participar en la votación.
El proceso electoral estuvo rodeado de contratiempos. En agosto se suspendieron las votaciones tras una acción de protección presentada por un candidato descalificado. Luego, con la elección de los presidentes de los núcleos provinciales, los 24 directores conformaron la Junta que definió la reelección de Cerón.
Retos y propuestas
En una entrevista para el Diario La Hora, Cerón reconoció las críticas, pero aseguró que el respaldo alcanzado refleja el trabajo realizado con los núcleos provinciales. “Entendemos la responsabilidad de continuar cuatro años más al frente de la institución”, señaló.
Entre sus prioridades mencionó avanzar en la reforma institucional, fortalecer el talento humano, mejorar las infraestructuras en provincias como Pastaza y Napo, y consolidar redes culturales de museos, bibliotecas y espacios artísticos. También planteó abrir bibliotecas infantiles como espacios de encuentro y lectura frente a la crisis de violencia que vive el país.
Respecto a la relación con el Gobierno, defendió la autonomía de la CCE pero recalcó la necesidad de mantener puentes de diálogo. “La Casa de la Cultura no está para hacer oposición, sino para ser un espacio de producción artística, creativa y de pensamiento”, afirmó.
La Casa de la Cultura Ecuatoriana es una de las instituciones culturales más relevantes del país. Desde su estructura nacional y con autonomía, marca parte del rumbo de la cultura, y también ha acompañado las luchas sociales.




