El Gobierno de Colombia anunció este lunes un incremento sin precedentes del 23,7 % del salario mínimo para 2026. La decisión fue informada por el presidente Gustavo Petro, quien detalló que el nuevo salario mínimo vital familiar ascenderá a dos millones de pesos (unos 535 dólares), monto que incluye el subsidio de transporte.
En una alocución, Petro explicó que el salario mínimo vital familiar se fijó en 1.746.882 pesos (unos 468 dólares), lo que representa un aumento del 22,7 % frente a 2025, al que se suman cerca de 250.000 pesos de auxilio de transporte, alcanzando así los dos millones de pesos (aproximadamente 535 dólares).
Por su parte, el Ministerio de Trabajo precisó que el salario mínimo para 2026 será de 1.750.905 pesos, con un subsidio de transporte de 249.095 pesos, cifras que redondean el ingreso total anunciado.
Criterios del incremento
Según el mandatario, el ajuste no se calculó únicamente con base en inflación y productividad, sino incorporando otros indicadores para garantizar mejores condiciones de vida a los trabajadores y sus familias.
“Con estas medidas pensamos disminuir la desigualdad”, afirmó Petro, quien reconoció que el aumento podría generar presión sobre los precios, aunque sostuvo que la inflación responde a una disputa por la democratización de la riqueza, citando al economista Piero Sraffa.
El aumento fue definido de manera unilateral por el Ejecutivo, luego de que fracasaran las negociaciones tripartitas entre Gobierno, empresarios y sindicatos. Petro señaló que el país debe avanzar hacia el concepto de salario mínimo vital familiar, e incluso mencionó la encíclica Rerum Novarum, promulgada en 1891 por el papa León XIII.
Reacciones y críticas empresariales
La decisión generó fuertes cuestionamientos desde los gremios empresariales. El presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Bruce Mac Master, advirtió que la medida implica riesgos para la economía, especialmente por su impacto en la inflación, el empleo y las finanzas públicas.
Mac Master sostuvo que, en un contexto de “emergencia económica”, cada 1 % de incremento salarial puede representar 400.000 millones de pesos adicionales en gasto público, y alertó sobre los efectos en los hogares más vulnerables.
En la misma línea, el presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), Jaime Alberto Cabal, calificó el aumento como desproporcionado frente a una inflación cercana al 5 % y advirtió que podría afectar el empleo formal e incentivar la informalidad.
El incremento del salario mínimo para 2026 abre así un nuevo capítulo de debate económico en Colombia, entre el objetivo del Gobierno de mejorar el ingreso real de los trabajadores y las advertencias del sector empresarial sobre sus posibles efectos macroeconómicos.




