El descubrimiento, realizado por investigadores de la Universidad Ikiam y la Fundación Azara, constituye el primer registro de un dinosaurio en la Amazonía y el segundo identificado científicamente en el país.
Un equipo de investigadores de la Universidad Regional Amazónica Ikiam y la Fundación Azara confirmó esta semana el hallazgo de un nuevo titanosaurio en la provincia de Napo, un descubrimiento que marca un nuevo hito para la paleontología ecuatoriana al tratarse del primer dinosaurio identificado en la Amazonía del país.
El dinosaurio, bautizado provisionalmente como Wakrayampi, habitó el actual territorio ecuatoriano hace aproximadamente 67 millones de años, durante el período Cretácico, cuando la cuenca del río Napo correspondía a un ambiente de lagunas costeras influenciado por incursiones marinas.
Los restos fósiles fueron encontrados en 2018 por habitantes de comunidades cercanas al río Napo, en el sector de Venecia, y posteriormente recuperados para su estudio por investigadores de Ikiam. Aunque parte del material se perdió, algunos fósiles fueron preservados y analizados en laboratorio.
El primer dinosaurio de la Amazonía ecuatoriana
Los restos recuperados corresponden a fragmentos de una extremidad anterior, entre ellos parte de un húmero y varios metacarpianos, suficientes para determinar que pertenecen a un titanosaurio, un grupo de dinosaurios saurópodos herbívoros caracterizados por su largo cuello, cola y gran tamaño.
El estudio concluye que este ejemplar corresponde a un tipo distinto del Yamanasaurus lojaensis, descubierto en la provincia de Loja y descrito científicamente en 2020, por lo que evidencia una mayor diversidad de dinosaurios en Ecuador durante el Cretácico Superior.
Con este hallazgo, la cuenca Oriente se incorpora a los sitios del país con registros de dinosaurios y amplía el conocimiento sobre la fauna prehistórica que habitó el territorio ecuatoriano hace entre 72 y 66 millones de años.
Un paisaje muy distinto al actual
Los investigadores explican que, durante el Cretácico tardío, la región amazónica presentaba un paisaje completamente diferente al de la selva actual. Los análisis sedimentológicos indican que los fósiles quedaron depositados en un ambiente de transición entre sistemas continentales y marinos, asociado a lagunas costeras.
El equipo científico considera que este descubrimiento abre nuevas posibilidades para futuras investigaciones paleontológicas en la Amazonía ecuatoriana y sugiere que la diversidad de dinosaurios en el país fue mayor de lo que se conocía hasta ahora.




