De acuerdo con un reporte del portal digital Primicias, la falta de alimentos en varios hospitales públicos ha obligado a esas casas de salud a recurrir a trueque con bancos de alimentos para poder cubrir necesidades básicas de alimentación.
Uno de los casos más representativos ocurre en el Hospital Enrique Garcés, en el sur de Quito. Con 330 camas y decenas de especialidades, el hospital ha tenido que solicitar ayuda al Banco de Alimentos de Quito, intercambiando material reciclable por víveres. Desde junio, esta organización ha entregado más de 1.700 kilos de alimentos, incluidos pollo y verduras, según confirmó una fuente interna.
“Los funcionarios traen arroz, huevos, lo que tengan, y cocinan en turnos. También se reparten entre los pacientes. Nunca habíamos llegado a esto”, relató a Primicias un médico del hospital, con más de 20 años de experiencia, que pidió anonimato por temor a represalias.
La situación se repite en otras casas de salud como el Hospital Eugenio Espejo, el más grande del país. Mercedes Almagro, presidenta de la Asociación de Médicos de esa institución, advirtió que desde hace semanas no se entrega alimentación de forma regular, debido a que los proveedores no han recibido pagos. “La entrega de proteína comenzó a restablecerse, pero todavía no hay normalidad”, explicó.
Según el medio de comunicación, a esto se suman fallas estructurales, como el colapso de ascensores. En el Hospital Enrique Garcés, solo tres de cinco elevadores están operativos. “Nos falta todo: comida, medicinas, insumos básicos. Ni siquiera hay clavos para las cirugías traumatológicas en otros hospitales”, denunció otro profesional de la salud.
Cirugías represadas y pacientes obligados a buscar atención fuera
En el Hospital Pablo Arturo Suárez, también en la capital, hay al menos 1.000 cirugías traumatológicas pendientes por falta de implementos médicos. “No hay clavos ni tornillos para operar. Los equipos están dañados y los pacientes tienen que ir a laboratorios privados a hacerse los exámenes”, señaló Juan Barriga, representante del personal médico.
Muchos de los pacientes que acaban de salir de una operación deben movilizarse por sus propios medios para realizar estudios complementarios, lo que pone en riesgo su recuperación.
Un recorte presupuestario sin precedentes
Entre 2023 y 2025, el presupuesto para servicios tercerizados como alimentación, limpieza y seguridad en hospitales públicos se redujo en un 67,8%. Pasó de USD 115,8 millones a solo USD 37,2 millones, según cifras oficiales del Ministerio de Salud. Esta caída, de USD 78,6 millones, ha dejado a los centros hospitalarios sin margen de acción.
José Ruales, ex ministro de Salud, calificó la situación como “la más grave en la historia reciente”. Para él, el país enfrenta una contradicción alarmante: “Mientras crece la población y aumentan las enfermedades crónicas, el presupuesto sanitario se reduce”.
Hasta el momento no hay un pronunciamiento oficial sobre esa situación, ni de cómo se abordará esta crisis. Según su departamento de comunicación, el ministro se encuentra “en territorio” y podría pronunciarse la próxima semana.




