Un tribunal federal de Nueva York fijó de forma preliminar el 1 de junio de 2027 como la fecha de inicio del juicio contra el depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan cargos relacionados con narcotráfico, narcoterrorismo y delitos con armas en Estados Unidos.
La decisión fue adoptada durante la tercera audiencia del proceso judicial, que se desarrolló este miércoles y se prolongó por apenas 18 minutos, bajo la dirección del juez federal Alvin Hellerstein.
Durante la audiencia, los abogados de Maduro adelantaron que uno de los principales argumentos de la defensa será la inmunidad que, a su criterio, le correspondería por haber ejercido la Presidencia de Venezuela al momento de su captura.
Si esa petición prospera, la defensa sostiene que el exmandatario no tendría que enfrentar el resto de las mociones previstas antes del juicio.
Por su parte, la Fiscalía informó que prevé completar la entrega de la mayor parte de las pruebas no clasificadas hasta el 22 de septiembre, mientras que el material clasificado será entregado antes del 15 de noviembre, con el objetivo de concluir la fase de intercambio de evidencias antes del inicio del proceso.
Maduro compareció junto a Cilia Flores
Maduro, de 63 años, acudió a la audiencia acompañado por Cilia Flores, de 69 años. Ambos permanecen detenidos en una prisión federal de Brooklyn desde que fueron capturados por fuerzas estadounidenses en Caracas el pasado 3 de enero y trasladados a Nueva York.
El exmandatario apareció con un mono color caqui de manga corta, mantuvo su característico bigote y caminó con normalidad, sin la cojera observada en comparecencias anteriores. Al concluir la audiencia conversó con sus abogados antes de abandonar la sala.
Se declararon no culpables
En su primera comparecencia judicial, realizada el 5 de enero, Maduro y Flores se declararon no culpables de todos los cargos.
Maduro enfrenta acusaciones por conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para poseer ese tipo de armamento.
Flores, por su parte, está procesada por cargos relacionados con la importación de drogas y la posesión de armas. Ambos podrían enfrentar penas de cadena perpetua si son declarados culpables.




