La Asociación Española de Pediatría (AEP) lanzó este 13 de agosto una advertencia a padres y cuidadores: los bebés y niños pequeños podrían sufrir daños auditivos irreversibles en solo segundos si son expuestos a conciertos, festivales u otros eventos diseñados para adultos.
Los menores, especialmente los lactantes, están entre los más vulnerables. La AEP explicó que las estructuras auditivas de los bebés aún están en desarrollo y carecen de mecanismos de protección ante niveles altos de ruido. En eventos musicales, los decibelios pueden alcanzar los 110 y, en zonas cercanas a los altavoces, superar los 130, cifras suficientes para causar “trauma acústico severo incluso con exposiciones breves”.
Las consecuencias incluyen pérdida auditiva temporal o permanente, acúfenos (pitidos difíciles de detectar en los más pequeños) y daño neurosensorial irreversible. Por esta razón, los expertos desaconsejan categóricamente la asistencia de lactantes y niños menores de seis años a este tipo de eventos, incluso si llevan protección auditiva.
Recomendaciones
Para los escolares entre 6 y 12 años, la AEP indica que solo deberían asistir si el evento está adaptado a su edad: con volumen controlado, zonas seguras y el uso estricto de medidas de protección como orejeras específicas. La exposición máxima recomendada no debe superar los 85 decibelios durante más de 30 a 60 minutos.
En adolescentes, el riesgo persiste. Aunque sus oídos ya están más desarrollados, deben utilizar protección adecuada, mantenerse alejados de los altavoces, al menos 30 metros, y limitar la frecuencia de asistencia a estos eventos.
La Asociación sugiere que, si la asistencia es inevitable, se prioricen entornos abiertos, con zonas de descanso auditivo, se utilicen aplicaciones móviles para medir la exposición sonora real y se observe al niño antes, durante y después del evento. Ante cualquier señal de molestia o cambio de comportamiento, se recomienda consultar de inmediato con un pediatra.




