Petroecuador reincorporó a cuatro de los 936 trabajadores separados recientemente. Son capitanes de amarre en la Terminal de Balao, Esmeraldas, encargados de operaciones de carga de crudo y descarga de combustibles. Su ausencia provocó una paralización parcial de exportaciones e importaciones, con pérdidas inmediatas para el Estado.
La decisión se dio luego de denuncias sobre afectaciones a la producción por la salida de más de mil técnicos especializados desde junio, cuando comenzó la reestructuración de la estatal.
Jorge Cevallos, secretario del Comité de Empresa, confirmó al canal Ecuavisa la decisión y alertó que la desvinculación de más de mil técnicos especialistas está afectando la producción petrolera. “Es personal necesario, técnico, que se requiere para operar”, dijo. Explicó que en la Unidad FCC de la Refinería de Esmeraldas se necesitan 35 técnicos, pero solo quedan 17, seis de ellos próximos a jubilarse.
El sindicato pide más reintegros y una evaluación técnica antes de nuevos recortes. “Estamos de acuerdo en hacer la empresa eficiente, pero con un análisis adecuado”, sostuvo Cevallos.
La estatal justificó las desvinculaciones por “distorsiones salariales significativas” y las incluyó en un plan de optimización. El Gobierno afirma que el recorte generará un ahorro anual de USD 31 millones, aunque el retorno de personal clave revela el impacto inmediato en las operaciones y en los ingresos del país.




