El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, oficializó este viernes el cambio de nombre del Departamento de Defensa a Departamento de Guerra, antiguo nombre que la cartera recibió desde 1789 y hasta 1947.
“Creo que es un nombre más apropiado, especialmente a la luz de la situación del mundo. Tenemos el Ejército más fuerte del mundo”, dijo Trump en la Casa Blanca al firmar la orden ejecutiva con la que establece el cambio de denominación.

El mandatario señaló que bajo esa denominación el país consiguió “grandes victorias militares” y agregó que su propuesta permite “abrazar ese gran linaje”. Consultado sobre si el Congreso deberá avalar la medida, el jefe de Estado admitió no tener la certeza, pero aseguró: “Lo vamos a averiguar”.
El ahora Departamento de Guerra, cuya sede es el edificio en las afueras de Washington conocido como el Pentágono, tiene más de tres millones de empleados militares y civiles.
Durante la presentación, el secretario de la cartera, Pete Hegseth, destacó que “no se trata solo de cambiar el nombre, se trata de restaurar el espíritu guerrero” del Ejército estadounidense. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, respaldó la medida al prometer que el nuevo Departamento de Guerra “va a luchar de manera decisiva, no en conflictos interminables”.
En sus palabras, la institución militar debe “luchar para ganar, no para no perder. Vamos a pasar a la ofensiva, no solo a la defensiva”.
La iniciativa de recuperar el nombre de Departamento de Guerra había sido mencionada por primera vez en marzo pasado, cuando Hegseth abordó el tema sin precisar si implicaría cambios en la estructura del Pentágono.
La modificación devuelve a la institución la denominación histórica que mantuvo hasta 1947, cuando fue rebautizada como Departamento de Defensa en el contexto de la posguerra y la Guerra Fría. Con esa decisión, la administración de Harry Truman buscó proyectar una imagen más diplomática y menos confrontacional en el ámbito internacional.
Regreso a un nombre cargado de simbolismo
La propuesta de Trump marca un regreso a un nombre cargado de simbolismo y connotaciones militares, que ahora reabre el debate sobre la orientación de la política exterior de Estados Unidos.
Para críticos y analistas, la medida podría reflejar un giro hacia posturas más agresivas, mientras que sus defensores la consideran un reconocimiento explícito de la misión central de las Fuerzas Armadas.
La Casa Blanca sostuvo que el cambio no altera las funciones internas ni el presupuesto del organismo, pero sí ofrece una narrativa más transparente sobre el rol que cumple la institución.
Fuente: EFE




