El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el martes el bloqueo total de todos los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, en una nueva escalada de presión de Washington contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
El anuncio fue realizado por el mandatario a través de su red social Truth Social, donde aseguró que Venezuela se encuentra rodeada por “la armada más grande jamás reunida en la historia de Suramérica” y advirtió que la presión se mantendrá hasta que, según sus palabras, el país “devuelva todo el petróleo, las tierras y otros activos que fueron robados” a Estados Unidos. Además, Trump declaró al régimen venezolano como una “organización terrorista extranjera”.
Trump sostuvo que el régimen venezolano utiliza los ingresos provenientes del petróleo para financiar actividades ilícitas como el narcotráfico, la trata de personas, asesinatos y secuestros. Bajo ese argumento, la Casa Blanca declaró al Gobierno de Maduro como una organización terrorista extranjera y anunció la intensificación de las medidas contra embarcaciones vinculadas al transporte de crudo venezolano.
La orden presidencial representa un endurecimiento del operativo militar que Estados Unidos mantiene desde agosto en aguas internacionales del Caribe, inicialmente enfocado en el combate al narcotráfico. Sin embargo, ahora incluye acciones directas contra petroleros sancionados que operen en la región, aunque no se ha precisado cuántas embarcaciones serían afectadas ni el impacto concreto sobre la industria petrolera venezolana.
Como antecedente, la semana pasada el Comando Sur de Estados Unidos incautó el petrolero Skipper en el Caribe, cuando transportaba crudo venezolano. La embarcación había sido sancionada en 2022 por supuestos vínculos con una “flota sombra” utilizada para evadir sanciones internacionales. Tras la interceptación, el buque fue trasladado a un puerto estadounidense para iniciar un proceso legal de decomiso de su carga.
El Gobierno de Venezuela reaccionó con dureza al anuncio de Trump y calificó la medida como una “grotesca amenaza” y una violación del derecho internacional, del libre comercio y de la libre navegación. En un comunicado, la administración de Nicolás Maduro acusó a Estados Unidos de intentar imponer de manera “irracional” un bloqueo militar naval con el objetivo de apropiarse de las riquezas venezolanas.
Caracas ratificó su soberanía sobre sus recursos naturales y anunció que denunciará esta acción ante las Naciones Unidas. Además, reiteró que ejercerá plenamente su jurisdicción y derechos en el mar Caribe y en los océanos del mundo.
La decisión de Washington ha elevado aún más la tensión diplomática entre ambos países y se suma a una serie de medidas que, según analistas, ya han provocado una reducción en los envíos de crudo venezolano y podrían derivar en nuevas incautaciones de buques en aguas cercanas a la región.




