Por: Nahuel Mendoza, analista político
Se escucha un susurro a lo lejos, una que otra letra que se pierde en la actualización, un video que desaparece porque otro lleva más sangre, un llanto de una madre desesperada opacado por un gol, un secuestro de una extranjera (que es encontrada posteriormente sin vida en una cisterna con 3 personas más) que pierde vigencia por otro viaje del Presidente Noboa, una masacre en la capital que se escondió por la discusión de la vestimenta de la primera dama.
Todos estos elementos dispersos actúan de manera de conjunta para tapar un hecho con otro, ya que, hasta ahora, nadie puede mantener la historia, pelearla, justificarla, porque las redes y los medios de comunicación tienen la capacidad de mimetizar la información, invisiblizarla y, peor aún, normalizarla, de manera que quede en un número más.
Hoy por hoy no existe una voz contundente que comience a escucharse por lo más alto, con un liderazgo, no solo de un movimiento, de un partido, sino de la generalidad de aquellos ecuatorianos que no vemos una mejora en los casi 580 días que lleva Daniel Noboa en el país.
No solo que no existe mejoras, sino que vemos como Ecuador entra en las estadísticas más nefasta a nivel mundial, en las cuales incluyen temas como inseguridad, desempleo, sobreendeudamiento, etc.
¿Existe miedo? Si, en los últimos días se han aprobado leyes que permiten las escuchas, generar allanamientos con la posibilidad de implantar elementos que generen los falsos positivos. El impedimento de salir a las calles para alzar la voz y protestar ante un régimen que raya en actuaciones dictatoriales, y que te metan preso acusado de terrorismo u otra locura que genere temor a los demás.
Una oposición no solo puede verse reflejada en el parlamento, una oposición seria tiene la capacidad de sentarse en una mesa para evaluar, criticar, proponer aspectos que mejoren la calidad de vida de los ecuatorianos, con empleo digno, oportunidades, mejoras en salud, educación, seguridad y demás aspecto; incorporando a la ciudadanía, escuchando, sintiendo y formando una visión de futuro incluyente.
Estamos a la vuelta de la esquina para las seccionales, pero hasta ahora no hay un solo personaje que alce la mano, la voz y diga “vengan, sentémonos, tenemos una propuesta de ciudad, una propuesta de país, una propuesta de vida. Pero no es tarde, es cosa de organizarse, dejar los egos a un lado, los odios y rencores del pasado para apostar por una “unidad” que le dé un rumbo diferente a la vorágine destrucción de los poderes de turno gubernamentales que nos está llevando a una destrucción.
Si bien es cierto el péndulo se está demorando, no quiere decir que no avance hacia el otro lado, un lado de prosperidad y seguridad, de oportunidad y humanismo, democrático y popular.
La opinión de Nahuel Mendoza




