Fernando, un niño de cinco años, fue asesinado tras ser secuestrado como forma de presión para cobrar una deuda de mil pesos mexicanos (aproximadamente $53). El crimen ocurrió en el municipio de La Paz, y pone en evidencia la violencia extrema que enfrentan los sectores más vulnerables, así como la falta de respuesta oportuna de las autoridades.
De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), tres personas identificadas como Ana Lilia “N”, Lilia “N” y Carlos “N” acudieron el pasado 28 de julio al domicilio de Noemí G., madre del menor, para exigir el pago de una deuda de mil pesos supuestamente prestados para cubrir el arriendo. Como la mujer no tenía cómo pagar, los agresores ingresaron por la fuerza y se llevaron a Fernandito como “garantía”, advirtiendo que no lo devolverían hasta que saldara la deuda.
Noemí, quien tiene una discapacidad que afecta su habla y comprensión, intentó recuperar a su hijo visitando varias veces el domicilio de los secuestradores. Fue amenazada y agredida.
Demora por parte de las autoridades
Pese a la gravedad de la situación, Noemí no recibió atención inmediata. Según su hermano, Alfredo Raúl G., la mujer acudió primero al Ministerio Público en Los Reyes La Paz, pero fue derivada a Nezahualcóyotl, donde también fue ignorada. La denuncia formal recién se levantó el 4 de agosto, más de una semana después de la desaparición del niño, en una agencia especializada en delitos de género.
Ese mismo día, agentes de la FGJEM y policías municipales acompañaron a la madre al domicilio donde presumiblemente estaba su hijo. El olor fétido que salía de unas bolsas negras alertó a los oficiales. En su interior encontraron el cuerpo sin vida del pequeño Fernando, en avanzado estado de descomposición.
Golpes, desnutrición y abandono
El examen forense determinó que Fernandito murió entre el 31 de julio y el 2 de agosto por traumatismo craneoencefálico, posiblemente provocado con un martillo. También presentaba múltiples heridas en el torso, piernas y espalda, así como signos claros de deshidratación y falta de alimentación.
Debido al estado del cuerpo, fue necesaria una prueba genética para confirmar su identidad. “El niño no solo fue privado de su libertad, también fue víctima de violencia extrema”, explicó Fabiola Villa, asesora legal de la familia.
Detenidos y proceso judicial
Los tres responsables del crimen fueron arrestados en el mismo inmueble donde se halló el cuerpo del menor. Actualmente están recluidos en el penal de Nezahualcóyotl. En la audiencia del 8 de agosto, un juez dictó prisión preventiva justificada. El 12 de agosto fueron vinculados a proceso por desaparición, privación ilegal de la libertad y homicidio agravado. La investigación complementaria tomará al menos tres meses.
Comunidad exige justicia
El caso provocó la reacción inmediata de la comunidad. Vecinos, familiares y compañeros de Fernandito organizaron marchas y actos simbólicos para exigir justicia. “Justicia para Fer” y “Los niños no se tocan” fueron algunas de las consignas que acompañaron las vigilias con velas y flores colocadas frente al domicilio del crimen.
El funeral se realizó el 9 de agosto en el Panteón Altavista. Cerca de 100 personas acompañaron el cortejo fúnebre, decorado con globos blancos y carritos de juguete, los preferidos del niño. El ataúd blanco fue escoltado por autoridades locales.
La alcaldesa de La Paz, Martha Guerrero Sánchez, expresó su indignación por el caso y aseguró que el municipio brindará apoyo legal y psicológico a la familia.
Este crimen, aunque ocurrió hace algunas semanas, ha tomado relevancia internacional por su crudeza. Organizaciones sociales demandan una revisión urgente a los protocolos de atención de denuncias y mayor protección para mujeres y niños en situación de vulnerabilidad.




