Las reacciones de la comunidad internacional dominaron la escena tras la operación militar ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en territorio venezolano, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro. Gobiernos de distintos continentes se pronunciaron de inmediato, dejando en evidencia una profunda división entre quienes respaldaron la acción y quienes denunciaron una violación al derecho internacional y advirtieron sobre sus consecuencias.
Israel se ubicó entre los principales aliados de Washington. El primer ministro Benjamin Netanyahu expresó el respaldo total de su gobierno a la decisión estadounidense y elogió a las Fuerzas Armadas de ese país por ejecutar lo que calificó como una operación firme y efectiva para restaurar la libertad y la justicia en la región.
En América Latina, el presidente de Argentina, Javier Milei, fue el primero en celebrar públicamente la captura de Maduro y afirmó que su país está dispuesto a colaborar en una transición hacia una Venezuela libre, democrática y próspera.
En Europa, las reacciones combinaron el respaldo al fin del régimen de Maduro con llamados al respeto del derecho internacional. El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, apoyó una transición democrática en Venezuela, recordó que el régimen era ilegítimo desde hace tiempo y subrayó la obligación de los Estados de cumplir las normas internacionales. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, sostuvo que la acción militar externa no es el camino para terminar con regímenes totalitarios, aunque consideró legítima una intervención defensiva de Estados Unidos. El canciller alemán, Friedrich Merz, criticó el rol de Maduro en la región, pero advirtió que el marco jurídico de la operación resulta complejo y debe evaluarse bajo los principios del derecho internacional.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, condenó el ataque y afirmó que viola el derecho internacional y empuja a la región hacia un escenario de incertidumbre y belicismo. Desde el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer aclaró que las fuerzas británicas no participaron en la operación y recalcó la necesidad de respetar la legalidad internacional, aunque afirmó que no lamenta el fin del régimen de Maduro, a quien consideró ilegítimo.
China y Rusia reaccionaron con firme rechazo. Pekín exigió la liberación inmediata de Maduro y calificó el ataque como una amenaza para la paz y la seguridad de América Latina y el Caribe. Moscú, en un comunicado conjunto con Bielorrusia, condenó la agresión estadounidense contra un país soberano y denunció la violación del derecho internacional. India, en contraste, llamó a resolver las diferencias mediante el diálogo pacífico y reiteró su apoyo al bienestar del pueblo venezolano. Corea del Norte acusó a Estados Unidos de actuar de forma deshonesta y brutal, mientras Malasia pidió la liberación inmediata de Maduro y advirtió sobre el peligro de destituir por la fuerza a un jefe de Gobierno.
América Latina
En América Latina, las posiciones también quedaron claramente divididas. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que los bombardeos y la captura de Maduro cruzaron una línea inaceptable y amenazan la región como zona de paz, por lo que instó a una respuesta firme desde Naciones Unidas. México condenó la intervención y llamó a la ONU a actuar de inmediato, mientras el presidente de Chile, Gabriel Boric, rechazó la operación y alertó sobre el precedente peligroso que sienta para cualquier país, postura opuesta a la de su sucesor, José Antonio Kast, quien celebró la captura del mandatario venezolano.
Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro denunció un ataque a la soberanía latinoamericana y alertó sobre una posible crisis humanitaria, además de solicitar reuniones urgentes de la OEA y la ONU. Cuba también condenó la acción; su presidente, Miguel Díaz-Canel, aseguró que Estados Unidos no tiene autoridad moral para sacar por la fuerza a un presidente extranjero y es responsable de la integridad física de Maduro.
En paralelo, Panamá, Ecuador, Argentina y Francia pidieron que el poder sea transferido a Edmundo González Urrutia, a quien reconocen como legítimo vencedor de las elecciones presidenciales de 2024, y respaldaron que lidere una transición política en Venezuela. Otros países sudamericanos advirtieron que no permitirán el ingreso de funcionarios del régimen de Maduro que intenten abandonar el país, en un escenario internacional marcado por la polarización y la incertidumbre.




