El presidente Daniel Noboa asistirá el próximo 7 de marzo a una cumbre hemisférica en Miami, donde líderes aliados a Washington se reunirán con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump.
Así lo confirmó este jueves la canciller Gabriela Sommerfeld, quien indicó en una entrevista para Teleamazonas que la embajada estadounidense ya notificó oficialmente a Noboa. El jefe de Estado confirmó su asistencia.
Según explicó la ministra, se trata de un encuentro de países que comparten “la misma línea de pensamiento” y que han identificado amenazas comunes en el hemisferio, así como oportunidades de cooperación.
Seguridad y prosperidad, ejes de la agenda ecuatoriana
Sommerfeld señaló que Noboa acudirá con una agenda centrada en dos prioridades: el combate al crimen organizado transnacional y la promoción de la prosperidad económica.
En materia de seguridad, el Gobierno buscará fortalecer la cooperación internacional frente a las amenazas que afectan a la región y que, según la canciller, han impactado gravemente a los sistemas democráticos y al Estado de derecho en América Latina.
En el plano económico, Noboa impulsará la apertura de nuevos mercados y la atracción de inversiones, una estrategia que ha planteado desde el inicio de su mandato en noviembre de 2023.
“Las relaciones internacionales se basan en intereses bilaterales o multilaterales”, indicó Sommerfeld, al precisar que cada país llegará a la cumbre con sus propios planteamientos y prioridades.
Mandatarios invitados y contexto regional
En la convocatoria figuran líderes latinoamericanos afines a la administración Trump, entre ellos Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Santiago Peña (Paraguay) y José Raúl Mulino (Panamá), entre otros.
Inicialmente, la reunión estaba prevista en el club Mar-a-Lago, pero posteriormente se informó que se realizará en el hotel Doral, ambos vinculados a Trump.
La ministra aclaró además que no ha existido una llamada entre Trump y Noboa para tratar otros temas regionales, como lo relacionado con Venezuela o asuntos comerciales con Colombia.
La cumbre se desarrollará en un contexto de tensiones geopolíticas en la región y con la expectativa de que los países asistentes definan posturas comunes frente a desafíos de seguridad, estabilidad democrática y crecimiento económico.




