El fantasma de la negligencia sanitaria reaparece en el Hospital Universitario de Guayaquil. Por segunda vez en menos de un año, padres de familia denuncian un brote mortal de la bacteria Serratia en el área de neonatología.
Esta crisis revive la tragedia de agosto de 2025, cuando el mismo patógeno acabó con la vida de 12 recién nacidos. Pese a ese antecedente, los protocolos de bioseguridad fallaron nuevamente, dejando a decenas de familias en la incertidumbre.
Un patrón de mortalidad denunciado
Los padres de los menores afectados aseguran que, en los últimos meses, al menos 18 bebés han fallecido bajo condiciones similares. Las familias exigen respuestas claras ante la repetición de este escenario crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).
Carolina, madre de una bebé infectada, señala que el hospital no garantiza la vida de los prematuros. Actualmente, ocho recién nacidos luchan contra la bacteria mientras sus padres exigen derivaciones inmediatas a otros centros.
Medidas tardías del Ministerio
El Ministerio de Salud confirmó recientemente la suspensión de nuevos ingresos a la UCIN. La Agencia ACESS determinó que el sistema de climatización del área no cumple con los estándares técnicos vigentes.
La falta de mantenimiento preventivo y la reincidencia del brote generan indignación ciudadana. Mientras las autoridades realizan “adecuaciones”, los exteriores del hospital se llenan de padres que exigen justicia por las vidas perdidas.




