Las funerarias operan al límite mientras familiares continúan buscando a desaparecidos tras los terremotos que han dejado casi 2.000 muertos y más de 10.500 heridos.
Una semana después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela, las familias de las víctimas afrontan el dolor de las despedidas en medio de la saturación de cementerios, funerarias y morgues improvisadas.
El último balance oficial reporta 1.943 fallecidos y 10.571 heridos, mientras continúan las labores de rescate y la búsqueda de miles de personas desaparecidas.
Cementerios trabajan al máximo de su capacidad

En el Cementerio del Este, uno de los principales camposantos de Caracas, los trabajadores han recibido durante varios días cientos de cuerpos procedentes de La Guaira, la zona más afectada por el desastre.
Un empleado del lugar relató que numerosas familias completas perdieron la vida durante los sismos. “En una capilla hemos metido hasta seis personas porque eran miembros de una misma familia”, señaló el trabajador, quien pidió mantener su identidad en reserva.
El crematorio del cementerio, equipado con cuatro hornos, opera al máximo de su capacidad para atender la alta demanda generada por la emergencia.
Servicios funerarios enfrentan una situación crítica

Los servicios funerarios en Venezuela tienen costos que oscilan entre los 2.000 y los 12.000 dólares, una cifra difícil de asumir para muchas familias afectadas.
Según trabajadores del sector, el jueves ingresaron cerca de 60 cuerpos, mientras que el viernes la cifra superó los 100. Durante el fin de semana se recibieron alrededor de 70 cadáveres diarios y entre lunes y martes otros 50 por jornada, en su mayoría destinados a cremación.
La situación también afecta al Cementerio General del Sur, el más grande de Caracas, donde los empleados trabajan en la habilitación de nuevos espacios para atender la emergencia.
Evalúan habilitar fosas comunes

La magnitud de la tragedia ha llevado a las autoridades a considerar la apertura de áreas para fosas comunes, especialmente para las familias que no cuentan con recursos económicos para costear los servicios funerarios.
En La Guaira funciona una morgue provisional al aire libre y cientos de ataúdes han sido trasladados al puerto para reforzar la capacidad de atención a las víctimas.
Mientras tanto, familiares continúan llegando a centros de identificación y puntos de atención con la esperanza de encontrar noticias sobre sus seres queridos desaparecidos.
Las labores de búsqueda siguen activas en distintos sectores, aunque las autoridades reconocen que el paso de los días reduce las posibilidades de hallar sobrevivientes entre los escombros.




