Ecuador registró 305 homicidios de menores de edad entre enero y junio de 2026, la cifra más alta desde que existen registros y un indicador que confirma que la violencia asociada al crimen organizado se ha convertido en la principal causa de muerte de niños y adolescentes en el país, según datos del Observatorio de la Niñez, Adolescencia y Juventud, difundidos por el canal Ecuavisa.
“En este momento, desde hace ya dos años continuos, 2024 y 2025, estamos hablando de la primera causa de muerte de niños, niñas y adolescentes. Las razones por las cuales un niño, niña o adolescente muere en este país son causas intencionales, son homicidios”, afirmó a ese medio, Francisco Cevallos, investigador del Observatorio.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 21 de julio en la parroquia Pimocha, en Babahoyo. Una adolescente de 14 años, que regresaba a su casa con el uniforme de su colegio, fue interceptada junto a su hermana por dos hombres en motocicleta.
Uno de los atacantes le disparó a la menor, mientras su hermana logró salir ilesa. De acuerdo con las primeras investigaciones, los agresores no robaron ninguna de sus pertenencias.
La violencia se concentra en la Costa
Cevallos explicó que el fenómeno se concentra principalmente en las provincias de la Costa, donde ocurre el 93,1 % de los homicidios de menores registrados en Ecuador.
“Existe una relación entre los grupos de delincuencia organizada y las rutas del narcotráfico. Precisamente, los sitios más violentos y peligrosos son los puertos, por la facilidad que ofrecen para el transporte de la droga”, señaló.
El investigador indicó que dos de cada tres asesinatos de menores ocurren en esta región, donde la disputa entre organizaciones criminales ha incrementado los niveles de violencia.
El Observatorio también advierte que el reclutamiento de menores por parte de grupos criminales se refleja en el aumento de adolescentes aprehendidos.
Mientras durante todo 2025 se registraron 1.366 detenciones de adolescentes, entre enero y julio de 2026 ya se contabilizan 1.697, superando la cifra de todo el año anterior.
La respuesta debe ir más allá de la seguridad
Para Cevallos, enfrentar esta problemática requiere una estrategia integral que no se limite a las acciones policiales.
“La primera solución es garantizar sus derechos: el derecho al juego, al desarrollo, a la educación y a la salud. También debemos generar en nuestros niños, niñas y adolescentes herramientas y estrategias de autoprotección”, sostuvo.
El investigador advirtió que el incremento de los homicidios infantiles refleja un problema estructural que exige políticas públicas orientadas a proteger a la niñez y evitar que las organizaciones criminales continúen captando menores y expandiendo la violencia.




