Los presidentes latinoamericanos reaccionaron con rapidez ante el ataque aéreo de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro. Los presidentes de la región han mostrado una división profunda entre la condena diplomática y el respaldo a la fuerza militar.
El bloque de rechazo exige respeto al derecho internacional
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó los bombardeos y la captura de Maduro como una línea inaceptable. Él afirmó que estos actos representan una frontera gravísima contra la soberanía venezolana. El mandatario brasileño advirtió que atacar países viola flagrantemente el derecho internacional. Lula solicitó una respuesta vigorosa de las Naciones Unidas ante este episodio de violencia y caos.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, condenó las acciones militares unilaterales en sus canales oficiales. Ella denunció la violación a la soberanía venezolana y solicitó la intervención de organismos internacionales. Asimismo, el mandatario colombiano Gustavo Petro alertó sobre el impacto de misiles en la ciudad de Caracas. Él exigió reuniones urgentes de la OEA para abordar la crisis regional. En Chile, el presidente Gabriel Boric manifestó su profunda preocupación por el uso de la fuerza.
Los gobiernos de Cuba y Nicaragua tildaron la acción de “terrorismo de Estado” y la “agresión imperialista”.
La derecha celebra el fin del régimen de Maduro
En el extremo opuesto, Javier Milei celebró la noticia con su habitual consigna en la red social X. El presidente argentino afirmó que “la libertad avanza” tras la detención ejecutada por tropas estadounidenses. Su gobierno considera este evento como el cierre definitivo de una dictadura en el continente.
Igualmente, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, envió un mensaje de apoyo a la oposición venezolana. Él sostuvo que a los criminales vinculados al “narco-chavismo siempre les llega su hora”. Noboa ofreció a Ecuador como un aliado estratégico para la recuperación democrática del país. El mandatario de Paraguay, Santiago Peña, mantuvo una línea similar de expectativa ante el cambio de mando.
Mientras tanto, otros líderes de la región analizan el impacto humanitario de la operación militar. La comunidad internacional permanece en alerta máxima ante posibles olas migratorias masivas.




