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Cuando los homenajes no guardan la prudencia

Lo que Liga pretendió que sea un homenaje a Richard Carapaz acabó, gracias al desconocimiento de precisas reglas que guían a los negocios relacionados con el deporte, en un papelón sin precedentes que pudo ser evitado con dosis mínimas de prudencia.

El problema principal es conceptual. En el medio no valoramos el real impacto e importancia de nuestros deportistas de élite mundial. Pasó con Jefferson Pérez, cuyo aporte a la caminata es aún relativizado por “no ser un deporte popular”. Por esta peregrina razón, las medallas olímpicas, los títulos mundiales y su trascendencia dentro de la disciplina que practicó no se toman en cuenta y a Pérez se le niega el merecido lugar que debe ostentar como el mejor deportista de todos los tiempos en el Ecuador.

Con Carapaz está pasando, en cierta medida, algo parecido. Lo que intentó hacer Liga, puede que con buena intención, parte de un prejuicio general que aún hoy proyecta la imagen de un pastusito empeñoso y soñador, que con su bicicleta quiere conquistar el mundo. Y ese sueño despierta nuestra “generosidad” y necesita ser amparado con la luz que proyectamos. Error fatal, pues debemos tener claro que Carapaz es, a esta hora, el ciclista más importante del equipo profesional de ciclismo más reputado del mundo, del Real Madrid de las dos ruedas.

Esa consideración actual no viene sola. La imagen, el nombre, la personalidad y el desempeño deportivo de Carapaz tienen un valor específico y rotundo en el mundo del mercadeo deportivo. Es imposible asociar todo ese capital con otras marcas e identificaciones que nada tienen que ver y que, en términos crudos y reales, nada le aportan a su posición dentro del deporte mundial, menos a su bolsillo.

Esta gaffe debe servir como botón de muestra de la forma en que se maneja el “marketing” deportivo dentro del deporte más importante del medio, el fútbol. Y es “marketing” así, entre comillas, porque lejos está de ser el verdadero marketing, aquel que labra el camino de la prosperidad económica e institucional en las primeras posiciones de cualquier disciplina deportiva. Cuesta creer que la experiencia de años aún provoque este tipo de situaciones, cuyas consecuencias muestran el nivel muy doméstico que tiene el mercado ecuatoriano de cara al mundo.