El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el bombardeo a tres instalaciones nucleares ubicadas en Irán la madrugada del sábado 20 de junio de 2025 por fuerzas estadounidenses. Trump aseguró que todos los aviones participantes regresaron sin contratiempos.
Los blancos fueron las instalaciones de Fordo, Natanz e Isfahán, considerados puntos estratégicos del programa nuclear iraní. Según fuentes oficiales, los bombardeos se realizaron con bombarderos B-2 y se utilizó el GBU-57A/B, conocido como la bomba “rompebúnkeres”, diseñada para penetrar estructuras subterráneas fuertemente protegidas.
Desde el Gobierno de Israel se confirmó que la operación fue coordinada con su par estadounidense. El primer ministro Benjamin Netanyahu celebró el ataque y expresó su respaldo a la intervención.
Las autoridades iraníes también reconocieron los ataques. De acuerdo con reportes de medios estatales, las instalaciones ya habían sido evacuadas antes de los bombardeos, lo que evitó mayores daños o víctimas. Aun así, se registraron explosiones cerca de las zonas afectadas, según confirmó el vicegobernador de Isfahán.
El ataque ocurrió apenas días después de que Trump indicara que evaluaría la intervención militar. Las tensiones entre Irán e Israel habían aumentado desde el 13 de junio, cuando se intensificaron los bombardeos israelíes en territorio iraní. Analistas internacionales advierten que esta incursión estadounidense podría agravar aún más el conflicto regional.
Funcionarios de Washington habrían informado previamente a Irán sobre la operación, aclarando que su objetivo no era un cambio de régimen, sino frenar el avance del programa nuclear. A pesar de ello, persiste la preocupación sobre posibles represalias por parte de Teherán.
Se espera que el expresidente Trump se dirija a la nación en las próximas horas para ampliar detalles sobre la decisión y el futuro de las relaciones entre ambos países.




