El Decreto Ejecutivo 428 frena el tiempo de auxilio estatal para el sector de la transportación al aplicar los plazos de forma retroactiva. La ayuda para el servicio urbano ya caducó en mayo.
El ajuste al bolsillo de los transportistas urbanos e interprovinciales se aceleró tras la última decisión del Gobierno Nacional.
El presidente Daniel Noboa reformó las reglas de juego del mecanismo que compensa el incremento del precio del diésel automotriz.
La aplicación del Decreto 428 acorta el oxígeno financiero de los choferes, dejando a varias modalidades comerciales al límite de los plazos legales.
El subsidio urbano ya caducó en las calles
La reforma establece un límite de ocho meses de beneficio económico para los buses intracantonales, urbanos, combinados y rurales.
Sin embargo, el verdadero golpe al sector radica en la letra chica del documento: los meses se cuentan de manera retroactiva desde septiembre de 2025.
Bajo este cálculo real, el tiempo de amparo económico para el transporte urbano terminó formalmente el pasado 12 de mayo de 2026.
Ahora, este sector depende exclusivamente de que un comité técnico apruebe una prórroga extraordinaria de cuatro meses para reactivar los desembolsos de dinero.
Transporte interprovincial se queda sin fondos este mes
El escenario resulta igual de complejo para los operarios que cubren las rutas fijas entre diferentes provincias y cantones del país.
La nueva normativa determina que el mecanismo de compensación económica para el transporte intraprovincial e interprovincial dura un periodo de nueve meses.
Al correr los plazos desde el año anterior, este subsidio estatal se extinguirá de forma definitiva durante el presente mes de junio de 2026.
Los transportistas afrontarán los costos reales del combustible indexado sin el salvavidas financiero del Estado en apenas pocas semanas.
Infraestructura en juego frente al descontento
El decreto busca cerrar un ciclo de transferencias monetarias complejas que el Ejecutivo mantenía con los gremios desde la emisión del Decreto 125.
Por ahora, la medida gubernamental extingue los plazos de ayuda económica mientras los choferes exigen respuestas concretas ante los costos de operación.
El fin de las compensaciones presiona directamente a las tarifas del servicio público en un momento de alta tensión entre los gremios y el régimen.




