Una investigación de la plataforma periodística para las Américas, CONNECTAS, y Tierra de Nadie, expone una grave crisis humanitaria en las cárceles ecuatorianas, donde el hambre, las enfermedades y la falta de atención médica habrían provocado un número récord de fallecimientos de personas privadas de libertad.
El reportaje, titulado “Encerrados para morir”, revela que durante 2025 fallecieron al menos 1.220 personas privadas de libertad en Ecuador, la cifra más alta registrada en el sistema penitenciario desde que existen datos oficiales. Según los autores, esto equivale a más de tres muertes diarias o una cada siete horas.
Uno de los hallazgos más alarmantes señala que cerca de cuatro de cada diez fallecimientos registrados en las cárceles durante 2025 fueron catalogados como de causa “indeterminada”, lo que significa que el Estado no logró establecer oficialmente por qué murieron esas personas. Además, 566 decesos fueron clasificados como “naturales”, mientras que 206 correspondieron a hechos de violencia intracarcelaria.
La investigación también documenta más de 300 fotografías y videos obtenidos desde los centros penitenciarios, en los que se observan internos agonizando, personas con signos evidentes de desnutrición extrema y cadáveres dentro de las celdas de la Penitenciaría del Litoral. Según el reportaje, varias de estas imágenes fueron entregadas por familiares y personas privadas de libertad para evidenciar las condiciones de reclusión.
Los periodistas sostienen que la situación se agravó tras la declaratoria de conflicto armado interno y la militarización de las cárceles en enero de 2024. A partir de entonces, las muertes por enfermedades y causas no determinadas superaron ampliamente a las provocadas por enfrentamientos entre bandas criminales.
Otro de los puntos centrales del reportaje es el crecimiento acelerado de los casos de tuberculosis en prisión. Datos del Ministerio de Salud citados por la investigación muestran que los contagios pasaron de 641 casos en 2023 a 2.576 en 2025, cuadruplicándose en apenas dos años. La Penitenciaría del Litoral concentra el 71% de los casos reportados en el sistema penitenciario.
El trabajo periodístico también recoge testimonios de familiares que denuncian falta de alimentación, cobros extorsivos para acceder a comida, retrasos en la atención médica y ausencia de notificaciones oportunas sobre el fallecimiento de internos. En varios casos, los familiares conocieron la muerte de sus seres queridos por otros presos y no por las autoridades.
Asimismo, la investigación cuestiona la gestión del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI), institución que, según los autores, no respondió a solicitudes de entrevista y se negó a entregar información detallada sobre los fallecimientos, argumentando procesos internos de depuración de datos.
El reportaje concluye que la combinación de desnutrición, enfermedades respiratorias, hacinamiento, deficiencias en la atención sanitaria y falta de transparencia ha convertido a varias cárceles ecuatorianas en escenarios de una crisis humanitaria sin precedentes, con especial impacto en el complejo penitenciario de Guayaquil, donde se concentra la mayoría de las muertes registradas.
*Fuente: Investigación de la plataforma periodística para las Américas, CONNECTAS, y Tierra de Nadie




