Ecuador mantiene alerta amarilla en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) elevó al 80% la probabilidad de que se desarrolle un episodio del Fenómeno de El Niño entre junio y agosto de 2026, una proyección que refuerza las alertas emitidas en Ecuador y otros países ante el posible incremento de eventos climáticos extremos en los próximos meses.
La actualización fue difundida este martes 2 de junio por el organismo especializado de las Naciones Unidas, que advirtió que el fenómeno podría alcanzar una intensidad moderada o incluso fuerte, con efectos que se extenderían hasta finales de año.
Según la OMM, existe además una probabilidad superior al 90% de que El Niño se mantenga al menos hasta noviembre de 2026, lo que podría provocar alteraciones significativas en los patrones climáticos a escala global.
Ecuador ya activó una alerta preventiva
El anuncio coincide con las medidas adoptadas por el Gobierno ecuatoriano, que en mayo declaró alerta amarilla en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias consideradas vulnerables a los efectos de El Niño.
Las zonas incluidas en la declaratoria corresponden principalmente a territorios ubicados por debajo de los 1.500 metros sobre el nivel del mar, históricamente afectados por inundaciones, desbordamientos de ríos y otros eventos asociados a este fenómeno climático.
En Ecuador, El Niño suele generar lluvias intensas e inundaciones en amplias zonas de la Costa, mientras que en ciertos sectores de la Sierra y la Amazonía puede provocar sequías, déficit hídrico y afectaciones a la producción agrícola.
Temperaturas del océano alcanzan niveles preocupantes
La OMM explicó que entre finales de abril y mediados de mayo las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico ecuatorial centro-oriental se acercaron a los umbrales característicos de El Niño.
El calentamiento está siendo impulsado por temperaturas excepcionalmente elevadas bajo la superficie del océano, que superan en más de seis grados centígrados los valores estacionales normales.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que el mundo debe prepararse para un evento potencialmente fuerte. “Debemos prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente potente, que agravará la sequía y las lluvias intensas y aumentará el riesgo de olas de calor tanto en las zonas terrestres como en los océanos”, señaló.
La ONU advierte sobre una emergencia climática
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, calificó la situación como una urgencia climática y alertó sobre los posibles impactos globales.
Según el funcionario, las condiciones de El Niño podrían intensificar aún más los efectos del calentamiento global, generando fenómenos extremos como inundaciones, sequías severas, olas de calor y estrés térmico en diversas regiones del planeta. “Las condiciones de El Niño arrojarán más leña al fuego de un planeta que se recalienta”, afirmó Guterres.
Un fenómeno con impacto mundial
El Niño es una variación natural del sistema climático caracterizada por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Generalmente ocurre cada dos a siete años y suele extenderse entre nueve y doce meses. Su influencia modifica la circulación atmosférica global, alterando los regímenes de lluvias y temperaturas en numerosos países.
El episodio más reciente, registrado entre 2023 y 2024, contribuyó a que ambos años fueran catalogados entre los más cálidos desde que existen registros meteorológicos.
Las proyecciones de la OMM apuntan a que el trimestre junio-julio-agosto de 2026 estará marcado por temperaturas superiores a los promedios históricos en gran parte del mundo, elevando el riesgo de fenómenos climáticos extremos y reforzando los llamados a la preparación y prevención.




