El Kliuchevskói, el volcán activo más alto de Eurasia, entró este miércoles en erupción tras el potente terremoto que sacudió horas antes la península de Kamchatka, según informó el Servicio Geofísico Unificado de la Academia de Ciencias de Rusia.
“Justo ahora mismo, el Kliuchevskói está en erupción”, indicó la institución en su canal de Telegram, donde publicó una foto y un vídeo tomados por una estación sísmica cercana al volcán.
Según la fuente, “se observa un vertido de lava ardiente por la ladera occidental” acompañada de una “gran luminosidad y explosiones” sobre el volcán.
¿Dónde está ubicado el volcán Kliuchevskói y que altura tiene?

Este volcán de 4.800 metros de altura tiene una boca principal con un diámetro de alrededor de 700 metros, además de unas 80 fumarolas en sus laderas.
Está ubicado a 30 kilómetros de la localidad de Kliuchi del distrito de Ust-Kamchatski, en la que viven alrededor de 4.500 personas.
Kamchatka, que acoge casi 130 volcanes -una treintena activos-, se vio afectada hoy por dos terremotos -uno de ellos de magnitud 8.7, el mayor desde 1952- que obligaron a las autoridades locales a declarar la alerta de tsunami en varias regiones costeras rusas.
En Petropávlovsk-Kamchatski, capital de la península, se derrumbó parte de la fachada de una guardería, y en la región de Sajalín se inundó el puerto de Severo-Kurilsk y una empresa pesquera.
Sin embargo, según informó este miércoles el Kremlin, no hubo víctimas a consecuencia del desastre natural en Kamchatka, una de las zonas de mayor actividad sísmica y volcánica del planeta.
Terremoto de Kamchatka, entre los 10 de mayor magnitud registrado en el mundo

El terremoto registrado en la península rusa de Kamchatka, con una magnitud de 8.7 y a una profundidad de 20,7 kilómetros, está entre los 10 de mayor magnitud que se han registrado en el mundo, superado este siglo por el ocurrido en Tohoku (Japón) en el año 2011, que alcanzó los 9,1.
Son datos recogidos en los canales oficiales del Instituto de Geociencias (IGEO), un centro mixto dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España y la Universidad Complutense de Madrid, que está ofreciendo detalles sobre el terremoto ocurrido en Rusia y el tsunami que ya ha impactado en algunos países y que se está desplazando por el Océano Pacífico.
Un fenómeno esperado
El IGEO ha precisado en una de sus entradas en la red social X que para que se produzca un tsunami es necesario que la falla tenga un movimiento vertical, «con lo que con este mecanismo de falla inversa era esperable que se produjese».
En otra entrada ha detallado el «mecanismo focal» del sismo y que el evento corresponde al «movimiento comprensivo, esperable», situado en la zona de subducción pacífica contra la placa norteamericana.
Además, este instituto de investigación geográfica ha publicado varias imágenes que muestran una modelización del tsunami posterior al terremoto y el comportamiento previsible que tendrá durante las próximas horas.
También el Instituto Geográfico Nacional (IGN) español, dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, está ofreciendo a través de sus canales oficiales información sobre el terremoto ocurrido en el extremo oriental de Rusia y las réplicas posteriores que se están produciendo, que aparecen reflejadas en el «visualizador» de terremotos lejanos de este organismo.
La placa del Pacífico
El sismólogo John Townend, catedrático de Geofísica en la Universidad de Victoria en Wellington (Nueva Zelanda), ha subrayado que el terremoto de magnitud 8.7 ocurrido cerca de Kamchatka es el mayor registrado en el mundo este siglo, desde el terremoto de magnitud 9,1 de Tohoku en 2011.
En declaraciones facilitadas a los medios por el Science Media Center (SMC), una oficina independiente que recopila recursos que contribuyen a entender el alcance de muchos eventos o descubrimientos científicos, Townend ha precisado que el terremoto tuvo lugar en la zona de subducción bajo la península de Kamchatka, donde la placa del Pacífico se desplaza hacia el oeste-noroeste unos 75 milímetros cada año.
Esta placa, ha explicado, está siendo forzada por debajo de la placa de Okhotsk, que forma el este de Siberia y la península de Kamchatka y que, según algunos estudios, se considera parte de la placa de América del Norte.
Dada la magnitud y ubicación del sismo, y a partir de observaciones sismológicas preliminares, es probable que haya implicado un deslizamiento de más de 10 metros en un área de aproximadamente 150 por 400 kilómetros, aunque será necesario realizar más análisis durante las próximas horas para confirmarlo, ha señalado este sismólogo.
El terremoto fue precedido el 20 de julio por un sismo de magnitud 7,4, que ahora se reconoce como una «réplica anticipada», ha precisado.
Una docena de réplicas
La profundidad, la magnitud y las características de la falla en el terremoto de hoy se han combinado para generar un tsunami que ya ha afectado a las costas cercanas y a Japón, y que seguirá teniendo efectos en todo el Pacífico durante las próximas horas.
El sismólogo ha informado de que el terremoto de hoy liberó aproximadamente 30 veces más energía que el terremoto de Kaikoura (Nueva Zelanda) de magnitud 7,8 en 2016, y aproximadamente tres veces menos energía que el terremoto de Tohoku, de magnitud 9,1.
Por su parte, Caroline Orchiston, directora del Centro para la Sostenibilidad de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), ha señaladoque según el Servicio Geológico de Estados Unidos la zona tiene una población relativamente pequeña, por lo que no se espera que los daños o lesiones a personas y propiedades locales sean demasiado graves.
Hasta ahora, los especialistas rusos registraron en el plazo de una hora unas trece réplicas de magnitud 5-6 cerca de Petropavlovsk-Kamchatka, capital de la península sacudida por el terremoto.
Según la experta australiana, esto demuestra que los terremotos de gran magnitud generan secuencias de réplicas que comienzan de inmediato, y algunas pueden ser dañinas por sí mismas.
A su juicio, y desde la perspectiva de la población local, la experiencia de este terremoto se verá agravada en las próximas semanas, meses e incluso años por la actividad sísmica posterior, que puede tener un impacto psicosocial significativo.




