El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue enviado este sábado a prisión preventiva después de que las autoridades detectaran que intentó manipular la tobillera electrónica que monitoreaba sus movimientos, con el presunto objetivo de fugarse durante una manifestación realizada frente a su residencia en Brasilia. Así lo informó la Corte Suprema, que alertó sobre un “riesgo concreto de fuga” y una amenaza al orden público.
Bolsonaro, condenado el pasado 11 de septiembre a 27 años de cárcel por liderar una trama golpista destinada a prolongar su permanencia en el poder tras perder las elecciones de 2022, cumplía arresto domiciliario desde agosto por incumplir medidas cautelares en el proceso por golpismo.
Intento de fuga y alteración del dispositivo
De acuerdo con el Supremo, la manipulación del equipo de monitoreo electrónico fue detectada a las 00:08 del sábado. El juez Alexandre de Moraes, relator del caso, señaló que la intervención buscaba facilitar una eventual fuga aprovechando la confusión generada por una “vigilia” convocada por el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario, frente a la casa de su padre.
Posteriormente, un video divulgado por la Corte Suprema confirmó que Bolsonaro admitió haber utilizado un soldador para tratar de romper la tobillera. En las imágenes, captadas por una agente policial, se observan marcas de quemaduras alrededor del dispositivo. Aunque la estructura de la pulsera no sufrió daños mayores, el equipo tuvo que ser reemplazado.
Bolsonaro alega «paranoia» por ingesta de medicamentos
El exmandatario explicó este domingo, en una audiencia de control de detención, que, debido a la ingesta de ciertos medicamentos, entró en un estado de «paranoia» y «alucinaciones» que lo llevó a quemar con un soldador su tobillera electrónica porque creía que había un sistema de escucha.
El líder ultraderechista se sometió por videoconferencia a las preguntas de una jueza auxiliar sobre las condiciones de su arresto, tras pasar su primera noche en prisión preventiva en la sede de la Policía Federal, en Brasilia.
La sesión de control de detención es un trámite crucial para verificar la integridad física del detenido y comprobar si se violaron sus derechos fundamentales.
Contexto y antecedentes
El juez De Moraes recordó que otros aliados del expresidente, también procesados por actos golpistas, abandonaron el país recientemente, como su hijo Eduardo Bolsonaro y el exjefe de inteligencia Alexandre Ramagem, quien salió clandestinamente hacia Estados Unidos a través del estado de Roraima.
La manifestación convocada frente a la residencia de Bolsonaro fue considerada por el magistrado como una acción destinada a obstaculizar la supervisión del arresto domiciliario, poniendo en riesgo su cumplimiento y favoreciendo un posible escape.
Aunque la prisión preventiva no implica aún el inicio de la ejecución de la condena de 27 años, el fallo se produce en un momento en que el Supremo ya ha rechazado los primeros recursos de apelación presentados por la defensa. Se esperaba que la sentencia comenzara a ejecutarse en las próximas semanas.
Bolsonaro permanece bajo custodia en la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia, mientras la Corte Suprema analiza los nuevos antecedentes y solicita explicaciones formales a su defensa en un plazo de 24 horas.
Fuente: EFE




