El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó a la fiscal general Pam Bondi, en medio de crecientes tensiones internas dentro del Departamento de Justicia.
La decisión fue comunicada por el propio mandatario, quien, pese a elogiar públicamente la gestión de Bondi, confirmó que dejará el cargo y será reemplazada de forma interina por el fiscal general adjunto, Todd Blanche.
Salida marcada por tensiones internas
En su mensaje, Trump calificó a Bondi como “una gran patriota estadounidense” y destacó su trabajo en la lucha contra el crimen. Sin embargo, en los últimos días se conocieron detalles de desacuerdos entre ambos, incluyendo una conversación directa en la que el presidente le habría anticipado su salida.
Fuentes cercanas señalaron que el mandatario estaba inconforme con el manejo de investigaciones clave y con el ritmo de procesos judiciales contra opositores políticos.
Entre los temas que generaron fricciones figuran los expedientes relacionados con el caso de Jeffrey Epstein y las investigaciones vinculadas al exdirector de la CIA, John Brennan.
Relevo inmediato y futuro en el sector privado
Tras la salida de Bondi, Todd Blanche asumirá como fiscal general interino mientras se define un reemplazo permanente. En paralelo, Trump adelantó que su excolaboradora asumirá un nuevo cargo en el sector privado, cuyo anuncio se realizará próximamente.
Además, han surgido versiones sobre posibles candidatos para el cargo, entre ellos el actual administrador de la Agencia de Protección Ambiental, Lee Zeldin.
De acuerdo con un reporte de CNN, la destitución se produce en un escenario de alta presión política y en medio de investigaciones sensibles que involucran a figuras relevantes en Estados Unidos.
El cambio en la jefatura del Departamento de Justicia marca un nuevo giro en la administración de Trump, en un momento clave para la agenda judicial y política del país.




