¿Cómo queda EE.UU. luego de Afganistán?

Por: Karen Garzón-Sherdek

Afganistán es un Estado tapón que fue clave en el Siglo XIX y Guerra Fría. También es conocido por el “cementerio de los imperios”. En 1979, luego de la invasión de la ex URSS, el país ha vivido un conflicto permanente. En 1989, luego de que la ex URSS fracasó en su intento de hacer de Afganistán un país satélite, entró EE.UU. en el juego. Por su parte, el movimiento talibán creado en 1994 y que habría sido financiado con armas y dinero por Estados Unidos para contener el avance soviético, se caracterizó por ser un régimen bárbaro y que creó un emirato regido por la sharía que interpreta el islam de una forma muy extremista.

Los talibanes gobernaron Afganistán entre 1996 a 2001 y luego del atentado de las torres gemelas, EE.UU. invadió ese país para dar paso a la republica afgana. Tras la muerte del terrorista yihadista de origen saudí Osama Bin Laden en Pakistán, EE.UU. continuó su ocupación en el país de Asia del Sur donde, con el pasar de los años, ni los propios soldados estadounidenses sabían bien su rol.

No obstante, los talibanes nunca fueron erradicados, sino que empezaron a fortalecerse en las zonas rurales de Afganistán, país que tiene una compleja geografía.

Tras el anuncio de Trump y posteriormente de Biden de dejar Afganistán, existía una enorme preocupación mundial sobre cómo se daría la transición. En la reunión de Doha llevada a cabo en febrero de 2020, se fijó un calendario para la retirada estadounidense a cambio, los talibanes se comprometieron a que en territorio afgano no se permitan acciones que pongan en riesgo la seguridad de EE.UU. Por supuesto, tras el retiro de tropas estadounidenses en agosto, el mundo se quedó perplejo tras la toma inmediata de todo el país por parte de los talibanes en prácticamente una semana.

Unas declaraciones del grupo talibán insinuarían un discurso moderado, donde las mujeres supuestamente tendrán derechos en el marco de la ley islámica, lo que evidentemente genera miedos e incertidumbres, tomando en cuenta que de acuerdo a la ideología talibán las mujeres son quienes tienen la factura más cara al simplemente no tener derechos, ser obligadas a casarse a una temprana edad y recibir castigos inhumanos.

Hay que recordar que, aunque la situación de las mujeres en los últimos años en Afganistán no era la mejor, habían accedido a ciertos derechos como el acceso al sistema educativo e incluso tener cargos en el poder. Es importante mencionar que la tasa de educación femenina alcanza apenas el 1%, siendo el más bajo del mundo.

Todo este escenario evidencia una lucha inconclusa de 20 años que deja la imagen internacional de la primera potencia mundial y primera potencia militar muy golpeada y que debe vaticinar lo que podría pasar ante una eventual retirada de tropas en Irak.

Si Joe Biden ha aseverado que no estuvieron en Afganistán para crear un Estado, sino para garantizar la seguridad, se evidencian al menos cinco errores de estrategia por parte de Estados Unidos:

1) perder de vista que con la ocupación militar no fueron eliminados los talibanes, sino que se refugiaron y replegaron en Pakistán;

2) al poco tiempo de la ocupación en Afganistán, EE.UU. declaró que su prioridad era Irak, priorizando la fuerza militar en ese país;

3) ninguna intervención militar es sostenible si únicamente radica en la fuerza de las armas, haciendo que no exista un plan que permita un desarrollo en los territorios ocupados. Es decir, EE.UU. deja Afganistán con más problemas de 2001;

4) en materia de derechos humanos, la ocupación no fue eficaz tras la muerte de más de 100.000 civiles; y

5) personas afganas que habían dado de manera directa o indirecta apoyo a las tropas estadounidenses y otras, buscando desesperadamente salir del país, subiéndose incluso en las llantas de los aviones de carga, nos invita a cuestionar la planificación del retiro de tropas y a tratar de entender cómo realmente fue la negociación con el grupo talibán.

El, 31 de agosto cuando Estados Unidos ha concluido su retirada de Afganistán, solo puedo pensar en esas mujeres que tuvieron acceso a educación y un poco de libertad en su vida, pero que ahora su futuro se vuelve incierto, lleno de miedos y sin derechos.