Por: Héctor Calderón
El Ecuador es un país que no deja de sorprender. Por más que queramos buscar noticias positivas, el día a día del país está marcado por temas negativos, relacionados a la inseguridad y el crimen; pero también a como el gobierno y las autoridades pisotean la ley, la democracia y el interés común.
No podemos dejar pasar esta arbitraria decisión del Consejo Nacional Electoral de modificar el calendario de las elecciones seccionales, previamente establecido por ellos mismos. Es vergonzosa la justificación y, aún peor, la explicación que sus voceros han querido posicionar en los medios de comunicación. Y ya no se trata solo de un tema del correísmo o la Revolución Ciudadana, es un tema de defensa de la democracia, de los principios de equidad, del respeto a la Constitución.
Es inverosímil que se quiera utilizar un informe sobre supuestos riegos del fenómeno del niño para cambiar el calendario electoral, inverosímil porque los efectos del invierno son inciertos, inverosímil porque ni en circunstancias tan complejas como el COVID o el fenómeno del niño en los 80’s y 90’s se modificó el cronograma electoral, inverosímil porque apenas hace 28 días, el mismo CNE había definido el calendario, sin ningún tipo de alerta meteorológica o de riesgos.
¿Qué cambió? Lo que últimamente se ha convertido en algo común en el Ecuador. Las instituciones y poderes del Estado a merced de los intereses del presidente y su movimiento político. No hay que ser un experto ni adivino para saber que esta medida tiene dedicatoria. El CNE cede ante los caprichos de Carondelet y adopta una medida que atenta contra los principios democráticos y favorece a ADN, pues lo va dejando solo en la contienda electoral. Todo tiene que ver con todo y hay que recordar algunos hechos como la suspensión de la Revolución Ciudadana, la persecución a los líderes de Reto y la permanente intención de deslegitimar y bloquear a las autoridades locales.
En términos futbolísticos, ya que se acerca el mundial, Daniel Noboa se adueñó del balón, de los árbitros, de la cancha y de los dirigentes. Quiere jugar el partido sin equipo rival y hacer goles en un arco abandonado.
La democracia está en terapia intensiva e insistirnos, esto ya no pasa por ideologías y banderas. Salvo los asalariados del Gobierno, no hay quien defienda lo que se está haciendo en el país. Se han escuchado voces críticas desde varios sectores y es hora de encontrar un punto de encuentro que permita al Ecuador recuperar la senda democrática. Noboa y sus acólitos nos han llevado a un Estado autocrático y dictatorial.




