Por: Carlos Luis Burgos
En 2026, la digitalización no es opcional; es la única palanca de productividad frente a choques externos en nuestra economía dolarizada. La industria manufacturera creció un 9,7% en 2025, pero la brecha es clara: quienes adoptaron estrategias digitales reportan un 40% más de ingresos. Debemos reestructurar el P&L industrial vinculando cada software directamente a la eficiencia de la cadena de suministro.
No basta con automatizar; debemos orquestar los nodos de manera eficiente, mediante sistemas como WMS (Sistemas de Administran Almacenes) / TMS (Sistemas que Administran el Transporte) trabajando de forma integrada con los ERP (Sistemas de Gestión Empresarial), generando data y analítica para la toma de decisiones. Estas herramientas transforman el costo operativo en ahorro estratégico, logrando reducciones del 25% que hoy representan el capital crítico para financiar nuestra expansión en mercados globales.
Los cuellos de botella—energía y talento—amenazan nuestra viabilidad hacia 2030. La crisis eléctrica ya costó $2.000 millones; ante esto, la eficiencia energética vía ISO 50001 es una respuesta digital obligatoria, no un trámite. Además, el déficit del 60% en habilidades críticas exige un liderazgo que rompa el actual y tibio 45% de participación de la alta gerencia.
Agenda del CEO 2026:
- Inversión resiliente: Priorizar autonomía energética y ciberseguridad ante riesgos sistémicos.
- Capacitación continua: Formar el capital humano para cerrar la brecha técnica y maximizar el retorno tecnológico.
- Visión 2030: Integración profunda en cadenas de valor globales con trazabilidad y sostenibilidad total.




