La comunicación y la ética, fundamentos del cambio organizacional

Por: María Eugenia Molina.

La comunicación organizacional es un área transversal que apoya el desarrollo institucional mediante la recolección, producción, procesamiento de información que servirá de base para mejorar los flujos de comunicación que existen en toda organización; sin el aporte de la comunicación gran parte de los procesos entre los públicos internos y externos no se podrían llevar a cabo de manera completa. Este tipo de comunicación se da en toda organización, cualquiera que sea su tipo o  tamaño y cada vez es menos probable imaginar una organización sin un área de comunicación.

La comunicación organizacional tiene igual importancia tanto a lo interno como externo de las entidades, pues de nada serviría tener unos excelentes canales de comunicación con los públicos externos si no se tiene un trato personalizado y motivado con los colaboradores que son la base de la  organización, o si solo nos quedamos en el trabajo interno y descuidamos a los stakeholders externos., con lo que nos quedaríamos aislados de los procesos hacia afuera, lo que afectaría seriamente la imagen, la reputación y el capital de confianza.

La cultura organizacional busca consolidar a la entidad y el medio idóneo para lograrlo es la comunicación, más aún, cuando se está pasando por una crisis y está en peligro su credibilidad; para ello, es clave que la ciudadanía esté informada las políticas comunicacionales de las instituciones, más aún las de riesgo y crisis que nos permitan, en un momento dado, zanjar una situación de emergencia mediante la construcción de convivencia ciudadana con los fenómenos naturales,  antrópicos y socio antrópicos a los que nos podemos ver abocados en un país como Ecuador y una ciudad, como Quito, que están ubicados en zonas propensas a este tipo de situaciones.

Un proceso comunicacional debidamente llevado será instrumento valioso para apoyar los procesos de cambio social para la obtención de beneficios para la población. La comunicación, por ende, se convierte en el hilo conductor del mismo, para lo cual, el nivel de acceso, difusión y comprensión de la información a todos y cada uno de los públicos es clave.

El rol de la comunicación va en el sentido de facilitar, organizar e impulsar procesos de participación social para crear nuevas opciones de desarrollo, sin embargo, la comunicación, la información y el conocimiento son vistos como artículos de consumo, sobre todo por los grandes medios de comunicación, más que como facilitadores al servicio de la colectividad: “No hay forma de que una organización funcione sin comunicación. Moriría si sus nervios comunicacionales se paralizaran o dejaran de desarrollarse” (Ritter, 2008).  Mediante esta reflexión se puede entender de mejor manera el importante rol que tiene la comunicación en el en el ámbito organizacional, en el cual la gestión estratégica cumple un papel protagónico.

No olvidemos que al igual que en la vida cotidiana, también en las organizaciones “todo comunica”, cada una de las acciones, decisiones, lenguajes, expresiones que se utilicen tienen implícito un mensaje, todo en definitiva, es parte de su identidad, de su realidad; por lo que es imprescindible darle a la comunicación el valor y la importancia que tiene, de lo contrario, lo que se diga o no, será fundamental en la credibilidad que se tenga ante los públicos.

La ética en las organizaciones.

Es importante anotar que muchas de las crisis que tienen lugar en las organizaciones son atribuidas a la falta de ética. De la misma manera los expertos en comunicación de crisis manifiestan que cuando sucede una, de la naturaleza que sea, lo primero que hay que hacer es actuar honestamente y decir la verdad. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2014) define a la ética como el conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida, e indica que la moral es la doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican.

Los dos términos tienen directa relación con la actuación personal y social de los seres humanos, por lo tanto, la ética es parte integrante de las relaciones en las organizaciones, el modo en el que ellas trabajan y se manifiestan tanto hacia dentro como hacia afuera, cada organización tiene su propio enfoque sobre el papel de la ética en sus labores, mediante la conducta de sus integrantes versus la filosofía institucional.

Dentro de una orientación humanista que busca que las personas y las organizaciones estén unidas e identificadas con valores mediante la cooperación, la técnica y la ética que son dimensiones de una misma realidad y que pueden estar juntas y compenetradas a ello; de lo descrito podemos colegir que la ética debe ser intrínseca a la organización y no un criterio más o menos añadible, según las conveniencias particulares.

Como bien señala Putman (1987) citado en (Cruz 2004, 106), “en la comunicación subyacen la mayoría de los procesos organizacionales, ella contribuye tanto en el desarrollo como en la representación de estructuras y es perfilada por un número de características organizacionales e individuales propias de su naturaleza”. Dicho de otro modo, la comunicación es connatural a la existencia de las organizaciones, pero para que la comunicación sea efectiva se deberán elaborar mensajes estructurados de tal manera que cumplan con los propósitos de ellas hacia sus públicos.